Los impuestos "malos" ya equivalen al 5,6% del PBI (el rompecabezas de desarticular II.BB. e IDCB-cheque)

No hay impuestos que alguien pague con alegría, es verdad, pero Ingresos Brutos y Débitos - Créditos Bancarios (cheque) son horribles: uno castiga en cascada toda la cadena de producción y el otro desalienta la bancarización y el blanqueo de la economía. Idesa y Iaraf tocan estos "nudos gordianos" en sendos informes.

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De los muchos males que aquejan a la economía argentina, la reforma del sistema tributario es la madre de varios. Con una presión fiscal asfixiante y -paralelamente- un déficit nacional galopante, acometer un rebalanceo impositivo (y luego una nueva Ley de Coparticipación) es una tarea tan titánica que nadie se le anima más que a bocetarla.

Idesa pone en su informe semanal el foco en II.BB., "un tributo muy rudimentario con impactos altamente distorsivos sobre la producción". Y subraya que entre los años 2006 y 2016:  

La recaudación del IVA pasó de 6,6% a 7,4% del PBI, es decir, aumentó en 0,8 puntos porcentuales del PBI.

La recaudación del Impuesto a los Ingresos Brutos de todas las provincias pasó de 2,6% a 4,0% del PBI, o sea, aumentó en 1,4 puntos porcentuales del PBI.

Esto significa que del total del incremento de ambos impuestos al consumo, el 63% lo explica el incremento de Ingresos Brutos.

En tanto el Iaraf (el instituto que orienta el ahora exfuncionario Nadim Argañaraz), describe: "el impuesto al cheque, siempre polémico por sus efectos negativos sobre la formalización y bancarización de la actividad económica, se consolidó como una fuente muy importante dentro de la estructura de ingresos públicos en Argentina. Para tener una idea de la dimensión del tributo y de su importancia relativa en las finanzas públicas, su recaudación de $131,7 mil millones en 2016 equivalió a un 1,6% del PIB".

Desmontar el ICDB (su "transitoriedad" se renueva parlamentariamente cada año) parece hoy imposible: el ya difícil 3,2% de déficit fiscal nacional se incrementaría en un 44%, ya que gran parte de su cobro va a la Nación. Córdoba, adicionalmente, perdería casi $ 3.000 millones si no se renueva el impuesto al cheque.

Otra chance, dice Iaraf, sería decidir la coparticipación plena del ICDB, donde las provincias ganarían una cuantiosa porción: más de $ 76.000 millones (Córdoba sólo sumaría $ 6.500 extras). Claro, algo deberían ceder a cambio.

En un año electoral, seguramente cualquier decisión quedará para 2018. Pero sería bueno ir pensando cómo abordar este nudo que alguna vez deberá desatarse.

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