Viernes 24 , Noviembre de 2017

El poder económico de la mujer (la visión de Denise Henry)

(Por Mónica Nahás) Denise Henry es COO global de Apex América, traductora de inglés y cuenta con un MBA en negocios. Recorrió varias universidades de prestigio realizando posgrados, uno de ellos en innovación y el último lo realizó en Singularity University. Lidera un equipo de más de cinco mil personas, la mayoría de ellas son mujeres.

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¿Cómo fue la experiencia del Encuentro “Mujeres que Hacen e Inspiran” organizado por la Fundación Global?

Tuve la fortuna de participar en el evento de Fundación Global, una jornada que  fundamentalmente tiene que ver con potenciar el lugar de la mujer en distintos ámbitos, no solo empresarial, sino también político o social.

Fui elegida para disertar en el panel “Más Mujer, Más Participación” con la mirada de haber logrado -en mi caso- generar un espacio dentro de la sociedad del interior, que suele ser un poco menos cosmopolita, y a veces es un poco más difícil generar la participación. Introducir lo que representa para una mujer del interior ser parte de un nivel ejecutivo alto y las responsabilidades que ese rol acarrea.

¿En Apex América trabaja un porcentaje importante de mujeres?

Apex es una organización de cinco mil colaboradores, el 64% son mujeres y el 50% de los cargos directivos están ocupados por mujeres. Eso ya nos marca a nivel nacional como una empresa pionera en materia de inclusión de género.

¿Por qué te inclinaste a trabajar por las mujeres?

Mi foco está relacionado al emprendedurismo de la mujer en todos los aspectos, emprendedoras como madres, como empresarias emprendedoras, también como mujeres y nuestras necesidades. Orientado hacia la visión de futuro, esto que tanto se habla de la era digital, que básicamente tiene que ver con mejorar la calidad de vida de las personas. Las organizaciones se están planteando cómo utilizar la tecnología para mejorar la calidad de vida de las personas.

Cuando yo lo pienso en el ámbito de la mujer digo ¿Quién más que la mujer sabe sobre mejorar la calidad de vida de las personas? En casi todos nuestros roles nuestro diferencial es fortalecernos a través del fortalecimiento de otros, es como que tenemos ese liderazgo participativo, esa empatía, la habilidad de tomar lo mejor de todo y de no primar nuestro ego y esos atributos son los que van a ser más valorados hasta por encima de los conocimientos técnicos.

También creo que las mujeres tenemos puesta la vista en el futuro pensando en los hijos, nuestros sobrinos, en el rol de la trascendencia y la responsabilidad de dejarles un mundo mejor.

¿A qué conclusiones llegaron en el Encuentro “Mujeres que Hacen e Inspiran”?

Bueno este encuentro se realizó camino al G20 que se realizará el próximo año en nuestro país, y se está trabajando acerca del poder económico de la mujer, es decir, presentar a la mujer como un caso de éxito económico, pensando que el 80% del consumo mundial lo maneja la decisión de compra de la mujer, o un caso de éxito de diez egresados de doctorados seis son mujeres, la capacidad y dedicación que tiene la mujer en su vida profesional y a la vez en paralelo cuida un adulto o cuida de un niño unas cuatro veces más que un hombre.

Es reconvertir el concepto de mujer a un caso de éxito hasta económico y de desarrollo social.

Se explicitó también en qué ámbitos las mujeres generan o aportan valor significativo para la sociedad, desde el ámbito político o educativo, por ejemplo.

Fue un espacio de muchísima introspección en el cual dejamos de tratar de sofocarnos, de intentar ser algo que no somos, que es el género masculino y empezar a mostrar nuestro potencial.

¿Cuáles son las tendencias a nivel corporativo en políticas de género?

Muchas organizaciones aún no tienen una política de género que estén a la altura de las compañías, como, por ejemplo, en Europa, que tienen licencia por maternidad extendida, incluso licencia por paternidad extendida o beneficios de Work from home que sean muchos más profundos y flexibles que los que hay en nuestro país. Tampoco sé si todas esas políticas se pueden aplicar en un país como el nuestro en el sentido de la flexibilidad laboral, de costos y la necesidad económica.

Hay ciertas prácticas que son incipientes en materia de organizaciones, que tienen que ver con la capacitación, con la licencia de paternidad extendida y creo que Córdoba es pionera en ese sentido.

Particularmente en Apex miramos la inclusión de manera política, genéricamente, y nos planteamos la diversidad como una fortaleza, esto es lo diferenciador, no solo en materia de la mujer, sino en cualquiera de los aspectos que nos hacen ser una organización heterogénea.

¿Por qué creés que es importante la participación de la mujer en puestos directivos en las empresas?

Tiene que ver con los atributos que tiene la mujer para liderar las organizaciones, que pensando en una era digital o en el futuro van a ser más que necesarios para empezar a lidiar y gestionar en manera participativa, afiliativa, con más empatía, pero no solo hacia los colaboradores sino también hacia el usuario final; entender cómo sienten o viven los productos a servicios va a pasar a ser mucho más relevante que quizás que las especificidades técnicas de esos productos o servicios; la gente quiere experiencias y la mujer en el mundo de las experiencias puede aportar un enorme nivel de profundidad porque diariamente lo hace y por su definición de género que es mirar al otro, cuidar al otro y entenderlo. Tiene todos esos atributos que le son propios.

¿Cómo llegaste a ser líder en Apex?

Bueno fue con mucha conciencia, pero también con mucha fortuna. Cuando tenía diecinueve años y estaba estudiando traductorado de inglés y quería practicar el idioma, en ese momento Apex exportaba servicios al extranjero y mi hermana me anotó como pasante. Y bueno me fueron preguntando si quería ser supervisora, me empezó a gustar el Management, luego fui jefa y después gerenta. Cuando Apex se convirtió en una compañía global uno de mis clientes, Yahoo, me llevó a Filipinas a trabajar para ellos.

Cuando los dueños fundadores de Apex hicieron la recompra me invitaron a volver, pero ya allí a cargo de la dirección operativa. En ese momento tenía veintiocho años.

Asumí la expansión de Apex, junto con otras personas, que hoy se resume a cinco mil familias.

Este es un poquito el resumen, de cómo llegue, por no fijarme o no parar. Siempre estuve acostumbrada a ser la chica diferente, porque soy mulata, mi papá es haitiano y mi mamá italiana, mido un metro ochenta; tuve siempre esto de no ser “parecida a” o cumplir con el estereotipo y nunca me paré a pensarlo, solo en hacer lo que se tenía que hacer, ser diferente me ayudó -en vez de limitarme- a expandirme.

De ser traductora a manejar una organización no me parecía que era algo que no podía hacer, me parecía que, si yo lo deseaba, me capacitaba, si tenía la proactividad de demostrar el valor que yo podía aportar a la organización podía hacerlo; no me paré a pensar si era mujer, ni si tenía veintiocho años, ni si tengo cuatro hijos, simplemente me guie por “Yo puedo hacerlo”.

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