Lunes 11 , Diciembre de 2017

Emprender desde las pasiones (la experiencia de María Ángeles Victoria)

(Por Mónica Nahás) María Ángeles Victoria es Licenciada en Administración de Empresas, aunque ella define que ese fue el camino que debió recorrer para recibirse de “Lic. en Encuentro Conmigo Misma y la felicidad de mi Ser”. Es cofundadora de AP Org, sommelier y especialista en vinos argentinos, y está formada como reikista, terapeuta en biodescodificación y árbol transgeneracional. Tiene un máster en programación neurolinguística  se inició en Paqo andino.

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¿Qué es AP?
AP es una organización que ofrece a las personas un encuentro profundo con su ser para vivir una vida feliz. Lo ofrece a través de encuentros personales o grupales.

En los encuentros personales junto con Pablo, co-fundador de AP, brindamos una guía al consultante para que pueda comprender sus conflictos, ya sea una problemática emocional, física, de relaciones, económica o cualquier situación que esté atravesando.

Esta guía y este acompañamiento es breve y contundente. La idea es poder tomar consciencia de las creencias limitantes que están dirigiendo nuestro actuar para cambiarlas y hacer una inversión de pensamiento.

Comprendiendo que lo que nos sucede es un reflejo de nuestro interior, más allá de que parezca algo totalmente externo. Un giro, poniendo nuestra mente al servicio de nuestro ser, descubriendo nuestro verdadero propósito, dones y talentos y comenzando a disfrutar la vida tal como es, tal como se presenta sin resistirnos. Y por el otro lado, los encuentros grupales son talleres vivenciales donde compartimos esta nueva forma de vivir.

¿Cómo surge AP?
AP (nuestros nombres Ángeles y Pablo) surge a finales del 2016. Nos conocimos a principios de ese año, juntos estábamos atravesando muchos cambios personales, profesionales. ¡Todo junto! Así que nos enamoramos profundamente y acompañamos en ese cambio, dimos un freno a nuestros trabajos para encontrarnos con lo que realmente queríamos hacer en nuestra vida.

Viajamos mucho por Sudamérica y Argentina. Conocimos gente maravillosa, inspirada y sabia.

Realizamos muchos cursos, nos conectamos con la naturaleza.

Fue un año bien intenso y movilizador. A fin de año nos dimos cuenta de qué hacer con nuestra vida: ser y compartir esta experiencia alucinante con los demás. Ahí fundamos AP Org. Pablo médico en plena carrera y yo administradora con una empresa familiar, dejamos todo para dedicarnos de lleno a este "bebé" que nos brinda plenitud todos los días.

¿Cómo pasaste de una carrera “más dura” como la administración a un emprendimiento con una mirada más holística e integradora de las personas?
Estaba trabajando en una empresa familiar de producción y exportación de vino. El futuro era prometedor y estaba en una posición de mucha independencia. Tenía libertad para viajar que es una de las cosas que más amo. Pero algo dentro de mí no se sentía pleno. No entendía cómo teniendo todo me sentía vacía y tampoco sabía bien lo que quería.

En el 2015 atravesé un año muy difícil. Mi mamá agarró un cáncer avanzado, fueron unos meses dolorosos, pero estaba segura de que iba a salir todo bien. Cuando falleció para finales de ese mismo año, mi mundo se derrumbó. No entendía absolutamente nada.

Había perdido a la persona que más amaba en el mundo y tampoco hay palabras para describir lo que sentí.

Este sacudón me despertó y me di cuenta que no estaba viviendo mi vida, estaba sobreviviendo. La vida me estaba dando todo y yo no estaba siendo, estaba haciendo una versión de mí misma cómoda, conformista y enfrascada.

Cuando uno se enfrenta con la muerte ya sea propia o de alguien cercano realmente comprendés que en algún punto dejamos este cuerpo, es muy obvio y pasa todos los días, pero de alguna forma vivimos como si fuéramos inmortales. Se me abrieron los ojos, se me expandió el pecho y tuve por primera vez un intenso anhelo de vivir la vida que elijo, ser plena y feliz.

Ahí dejé todo, empezó mi verdadero cambio y me encontré con "el negro" Pablo. Así que se podría decir que todo surgió de un encuentro conmigo misma, de ahí sólo se fue dando mi camino como acompañante y guía espiritual, algo que jamás hubiera imaginado.

La parte espiritual la entendía como dedicarle un determinado tiempo para ir a misa, para hacer una meditación, rezar o leer un buen libro de autoayuda. Pero comprendí que soy un ser espiritual, todos lo somos, teniendo una experiencia terrenal. Toda tu vida cambia cuando la mirás de esta forma. Ya no hay nada externo que me pueda dar la felicidad de saber que soy, que existo, así como tampoco hay algo que me la puede quitar.

¿Se puede emprender y trabajar en aquello que te apasiona y que eso genere tus medios económicos?
¡Totalmente! Lo mejor es que dejás de trabajar. El trabajo traba-para abajo, en vez de esto pasas a desarrollar, a crear y expresarte mediante lo que hacés. La parte difícil de dejar mi trabajo anterior fue la seguridad económica que me daba, y esa suele ser la causa de que muchos no se animen a dar el salto.

La adrenalina muchas veces me acompaña, hubo meses en donde tuvimos que hacer reajustes, pero nunca tuve tanta calidad de vida porque amo lo que hago.

Se que a veces es muy difícil imaginarse dejando todo lo que actualmente te brinda la seguridad y más cuando tenés a otras personas que dependen de ello. Pero lo cierto es que cuando damos ese salto, hacia lo que realmente elegimos y nos hace feliz, la vida se abre y empieza a traerte regalos impensados, pero es un camino totalmente desconocido y eso es lo que asusta. ¡Hay que arriesgarse y saltar! Y cuando pensabas que ibas a caer estás volando más alto que nunca.

Y siempre recordar que el trabajo es un medio, no un fin en sí mismo al igual que el dinero.

¿Qué le dirías a aquellos que quieren emprender? ¿Qué se necesita para emprender?
Desde el lo que aprendí en administración hubiera dicho previsión, un buen plan de negocios, un estudio de mercado, ver qué es lo que realmente necesitan los consumidores, cuál es el mejor nicho para posicionarse y mucha garra, trabajo y esfuerzo.

Desde mi nueva forma de vivir y ver el mundo, puedo decir que la mejor inversión es al revés. Uno pone muchas fichas al desarrollo externo, pero la verdadera abundancia surge del interno.

En primer lugar, ver desde dónde estoy tomando esta decisión de emprender, qué es lo que me impulsa. Qué tengo para ofrecer en términos de dones y talentos. ¿En qué soy bueno? ¿Qué me apasiona?

Brindar tu esencia es el camino al éxito laboral y a un desarrollo personal. Se funden tu vida y tu trabajo, se complementan y potencian. Ya no trabajás más por plata, o porque querés hacer algo. Trabajás para conocerte, para compartir con el mundo todo lo que sos y lo que viniste a dar.

¿Cuáles serían los tips para emprender o trabajar con tu pareja?
Creo que cada pareja es un mundo, y me cuesta pensar que haya una receta que se aplique a todas. Puedo contar en mi experiencia que, si bien todos dicen que es difícil, en nuestro caso se hizo todo tan simple y tan fluido que no tuvimos que trabajar para que funcione.

Sí podría decir que es importante distinguir horarios y momentos de trabajo. A veces cuando vivís y trabajás con la misma persona, se mezclan las actividades, los roles. A nosotros nos viene muy bien poder cerrar el ciclo de “colegas” y de trabajo y comenzar la vida de pareja cotidiana. Saber cuándo hablar del trabajo y de los proyectos y cuando dejarlo y ponernos en el rol de novios.

Nuestras vidas profesionales y personales se fusionan de vez en cuando. Por eso no hay reglas. El “sensómetro” está en los dos y la base es la comunicación y la honestidad.  

¿Por qué creen que el eje de su trabajo está en la felicidad?
El eje de nuestro desarrollo está en el encuentro con el ser. En poder desidentificarnos de lo que pensamos, de nuestras emociones y de nuestro cuerpo, comprender que no sólo somos eso. Somos la consciencia que es consciente de sí misma. Ésa es nuestra esencia, nuestro ser.

Cuando podemos reencontrarnos, comienza a brotar una dicha y una plena alegría. Una felicidad que no depende de nada ni nadie. Por eso apuntamos hacia allí. Para nosotros es el camino hacia la verdad. Una presencia que vive el instante presente, siendo plenamente consciente de lo que piensa, siente y percibe, sin juzgar o analizar la situación, sólo siendo un observador. Ahí radica la libertad.

¿Qué cosas fueron el disparador para mirar de forma holística tu vida y luego ver al otro y de ese modo ayudarlos con tu trabajo?
Fue la crisis vivida con la muerte de mi mamá. Esa etapa de profundo dolor y cuestionamiento hizo que de alguna forma surgiera de las cenizas una nueva versión mía y mejorada, más auténtica, mi verdadero yo. Comprendí que no hubiera cambiado nada de lo que pasó y la crisis se convirtió en una oportunidad para crecer y sobre todo para compartir a los demás.

Nos enseñan desde chicos qué es lo que hay que hacer para ser “exitoso” en la vida, para “ser” alguien, qué es lo correcto y lo incorrecto. Vemos un montón de personas día a día que parecen saber qué es lo mejor, pero honestamente ¿a cuántas personas felices conocemos? Creo que contadas con las manos. Y ahí entra mi responsabilidad: ser maestra de mí misma. Ser maestra de mi estado interno, gobernar este pedazo de espacio y de vida que se me dio y experimentar la felicidad que según mi visión no es estar alegre y eufórica todo el tiempo, sino una aceptación total y plena a lo que es.

Esa es mi misión, amar y compartir ese amor con todos, así pongo mi gota de luz en este maravilloso mundo que necesita de ejemplos de que sí se puede vivir una vida simple, feliz y en paz.

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