Papanato llega al poli de Villa Allende: la cadena inaugura su sexto local (el primero en el interior de la provincia)

Mateo Flores, Hernan Godoy y Francisco Randanne se conocieron en el secundario, cuando les tocó convivir más de 8 horas todos los días en un colegio doble escolaridad. Ahí nació una amistad que, años más tarde, se convertiría en sociedad. Conocé el caso de Papanato, la cadena de bares que abrió 6 locales en los últimos 3 años, acá.

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Con 2x1 en Fernet Branca, djs invitados y todas las mesas ocupadas, Papanato inauguró su sexto local, ubicado al frente del polideportivo de Villa Allende. Ahí estuvimos y hablamos con Mateo Flores, socio fundador de la cadena. Esto nos contó.

-¿Cómo nació el concepto de Papanato?

-Arrancamos con la idea hace ya casi 3 años, en el 2016. Veíamos un boom de bares, pero queríamos corrernos de la cerveza, que era lo que casi todos proponían. Quisimos cambiar el foco; nos preguntamos qué era lo que acompañaba bien a la birra y decidimos ir por ahí.

Creo que hoy muchos de los lugares que funcionan son los que realmente defienden un concepto y un producto; bares de pizzas y hamburguesas hay miles de millones, pero si vos te especializas en algo, la gente te va a buscar; pasa en el mundo de la gastronomía y en todos los rubros. En ese sentido, nuestro producto es muy bien recibido por la gente; la papa frita es algo que le gusta a todo el mundo. Además, también ayuda que nuestros platos sean sencillos: les agregamos huevo, panceta, verdeo. No hay nada tan loco, pero a todo el mundo le gusta.

A su vez, también apostamos a atraer al público mediante un precio más bajo que el de muchos competidores. Esta es un arma de doble filo, porque a pesar de la inflación que hay, no podemos subir el precio porque, en definitiva, hacemos papas. Aunque creo que en eso también hay un gran mito; si bien los insumos para nuestros platos son baratos, tenemos los mismos gastos que otros bares en todos los demás sentidos. Por eso, la definición del precio tiene más que ver con una decisión estratégica.

-¿Por qué Villa Allende?

-Este es nuestro segundo local fuera de Córdoba Capital; el primero está en la provincia de San Luis, en Potrero de Funes. En esta oportunidad, decidimos apostar por Villa Allende por varias razones. Para empezar, porque la gente nos lo pedía; hemos creado una especie de comunidad, y muchos nos pedían que llegáramos acá. Además, vemos que hay una gran tendencia hacia el desarrollo de distintos polos gastronómicos dentro de la ciudad, como es el caso de Tejeda, General Paz, Güemes y Nueva Córdoba; incluso en otros países y ciudades del mundo se ve esta tendencia, como es el caso de Brooklyn en Nueva York. Justo en esta zona, donde está el polideportivo, empieza a formarse uno de ellos; nuestra ubicación es tremenda, porque estamos al lado de dos de los lugares más conocidos de la localidad (DelBent y Alma Pueblo). Por último, los chicos que se nos acercaron para abrir la franquicia son conocidos nuestros, y veíamos en ellos un muy buen perfil. Siempre nos fijamos mucho en esto último; para nosotros es lo más importante, que haya un buen "feeling".

-¿Cuál es el principal atractivo de la marca para quienes quieren abrir una franquicia con ustedes?

-Nos estamos expandiendo a través de un sistema de licencia de uso de marca. A los interesados en abrir un local, les proveemos todo el know-how; los guiamos en la explicación de los insumos que necesitarán, les acercamos los proveedores, etc.

Pero además, nuestra marca ya empieza a tener atracción. Esto se nota, sobre todo, en nuestras redes: actualmente tenemos casi 40.000 seguidores en Instagram y más de 50.000 en Facebook. Eso se traduce, claramente, en una fuerte concurrencia a nuestros locales: hoy, por ejemplo, avisamos que abríamos a las 7 de la tarde, y a las 8 ya teníamos todos los lugares ocupados. La red tiene mucho poder.

-Este año no está siendo fácil económicamente… ¿esto los afectó?

-A pesar de las dificultades económicas del país, la apertura de nuevas sucursales fue una prioridad para nosotros, porque es una forma de consolidar la marca. La idea fue, durante esta etapa, concentrarnos en sembrar, porque sabemos que los frutos van a venir más tarde.

Además, estamos convencidos de que los momentos difíciles son, cuando se puede, las mejores oportunidades para apostar a emprender. Pensamos que, si durante estas épocas difíciles nos va medianamente bien, cuando se acomode la situación, la vamos a romper. Esto, por supuesto, no quiere decir que no hayamos sentido la crisis, y la inflación particularmente nos perjudicó.

-¿Cuáles son sus planes para lo que queda del 2019?

-En estos tres años crecimos muy rápido y creo que quizás sea hora de parar un poco la pelota, y acomodarnos internamente. No cerramos la posibilidad de abrir nuevas sucursales durante este año -siempre estamos abiertos a nuevas propuestas-, pero la verdad que no queremos chocarnos. Además, por esto mismo que te comentaba sobre los polos, vemos medio viciado el ambiente dentro de la ciudad. El único lugar hacia donde podríamos expandirnos es Zona Sur, y aunque no lo descartamos, requeriría adaptar nuestra propuesta a un público bastante distinto al que venimos trabajando.

Por otro lado, sí estamos pensando en ahondar más nuestro trabajo con los sistemas de delivery, porque empezamos hace poco con eso y nos ha dado muy buenos resultados.

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